viernes, 7 de diciembre de 2007

Reunion de culpables arrepentidos

un zumbido vociferante ensordece mis timpanos con argumentos repetidos
tratan de sentarme en la silla electrica
desean llenarme la boca de pastilas sucias
me arrojan al vacio sin cuerda
(olvido desatar el paracaidas)
el cinico rey de bastos llora con piel de cocodrilo
sobre los trozos que sus mismas manos trizaron
las culpas se reunen en la mesa redonda
se me quita el apetito
todo huele a estiercol añejo
¡fue el ciclista sicopata de su infancia!
¡quizas afrodita que lo vistio de diosa olimpica!
¡o el rey de bastos con su capucha invisible!
o quizas fue solo el destino
( me retiro de la mesa excusandome)
no quiero volver a levantar la voz
las culpas se marchan a un nuevo caso con sus coronas reinantes
dando paso ahora a los arrepentimientos
con mascaras de perturbacion
otra vez lagrimas mezclada con mi risa sarcastica
el ciclista pide perdon tras las rejas
afrodita dice: si solo hubiese tenido una muñeca para vestir
la madre desde el cielo
llora por no haberle arrancado el cordon umbilical a tiempo
el rey de bastos no quiso marcharse
¡basta !
a callarse todos
(que quiero dormir)
no existen culpables ni arrepentimientos
fue solo cupido que jugo con mi sexo

1 comentario:

Alfredo dijo...

en estos momentos realizo un trabajo sobre este poema que desearía usted leyese para así ver si mis modificaciones os complacen o no saludos
Usted sabe quién.